Empieza por lo importante
Marcamos el punto de partida para no hacerte repetir preguntas que no aportan.
Empieza por lo que quieres proteger
Elige el tipo de comunidad para comenzar. Analizamos las necesidades de tu edificio o urbanización para ofrecerte un estudio de coberturas completo y adaptado a las normativas de tu zona.
Selecciona la modalidad que más se parece a tu finca y te llevamos al estudio personalizado con este primer paso ya resuelto. Así evitamos repeticiones y el estudio arranca con una base realmente útil.
Te solicitaremos composición de la finca, dirección, datos básicos del edificio y contacto. Lo justo para que un asesor experto revise el presupuesto con criterio.
VER COBERTURASMarcamos el punto de partida para no hacerte repetir preguntas que no aportan.
Un asesor cruza tus datos con coberturas, uso y capitales antes de orientarte.
No buscamos una tarifa genérica, sino una opción revisada para tu caso.
No trabajamos con una tarifa ciega. Para orientarte bien necesitamos saber cómo es la finca, qué instalaciones comunes tiene y qué uso real soporta la comunidad.
La primera decisión es el tipo de comunidad. Desde ahí adaptaremos las siguientes consultas para no pedir información irrelevante.
Con los datos base, un asesor experto en seguros revisa la póliza y te ayuda a ajustar coberturas antes de emitirla.
Si prefieres apoyo humano, retomamos contigo la solicitud y completamos los datos sin empezar de cero.
Cuando se habla del seguro de una comunidad de propietarios se habla casi siempre de un multirriesgo: una póliza que reúne en un solo contrato las coberturas del edificio, de sus instalaciones comunes y de la responsabilidad de la comunidad frente a terceros. Estas son las piezas que la componen y que conviene revisar una por una:
No hace falta que los tengas todos para empezar: el formulario admite aproximaciones y luego los afinamos contigo. Pero si los reúnes antes, el presupuesto sale más ajustado a la primera.
Antes de empezar, aclaramos las dudas habituales sobre comunidad, edificio, capitales y coberturas para que sepas qué datos necesitaremos y cómo los revisaremos.
No. Para arrancar nos basta con una aproximación razonable de composición, año de construcción y elementos comunes. Luego afinamos contigo lo que falte.
Sí. El estudio diferencia entre comunidad de vecinos, con locales, urbanización o garajes para orientar mejor la revisión.
La idea es darte un presupuesto revisado por un asesor experto. Así evitamos una tarifa genérica que luego no encaje con la finca real.
Puedes indicarlo directamente a nuestro equipo y revisar contigo coberturas, servicios y puntos donde convenga reforzar o simplificar.
Sobre todo del capital de continente declarado, del año de construcción, del número de viviendas y locales, de los elementos comunes que tenga la finca y de la siniestralidad previa. Dos edificios con el mismo número de vecinos pueden tener primas muy distintas si uno tiene garaje, ascensor y locales de hostelería y el otro no.
Es declarar un capital inferior al valor real de reconstrucción. El problema no aparece al contratar, sino al cobrar: si el capital cubre el 60 % de lo que vale rehacer el edificio, la indemnización puede reducirse en esa misma proporción aunque el daño sea pequeño. Es el fallo más caro y más común en pólizas antiguas.
La póliza la suscribe la comunidad, y quien firma suele ser el presidente en representación de la junta. El administrador de fincas normalmente lleva la gestión y nos sirve de interlocutor. Trabajamos igual de bien con cualquiera de los dos.
Al vencimiento, evidentemente, pero también después de una obra importante, tras instalar ascensor o placas solares, si ha cambiado el uso de algún local, o si han pasado más de cinco años sin actualizar el capital. Los costes de construcción se han movido mucho y los capitales de hace una década suelen haberse quedado cortos.