Daños personales
Reclamaciones por lesiones o perjuicios a terceros vinculados a tu actividad, instalaciones, prestación de servicios o atención al público.
La responsabilidad civil no es una casilla estándar. Depende de qué haces, dónde lo haces, quién puede verse afectado y qué importes podrían reclamarse si algo sale mal.
Reclamaciones por lesiones o perjuicios a terceros vinculados a tu actividad, instalaciones, prestación de servicios o atención al público.
Daños causados a bienes de clientes, proveedores u otros terceros cuando la actividad de la empresa está implicada.
Apoyo jurídico y garantías asociadas cuando una reclamación cubierta requiere defensa, peritaje o respuesta formal.
Coberturas vinculadas al funcionamiento diario del negocio, locales, instalaciones, trabajos y relación con terceros.
Cuando procede, garantías específicas para errores, omisiones o perjuicios derivados de la prestación profesional.
El límite de indemnización debe tener sentido para tu exposición real, no para una empresa genérica que no se parece a la tuya.
Cuanto más contacto hay con clientes, instalaciones, productos, maquinaria o trabajos fuera de tu sede, más importante es revisar bien la responsabilidad civil.
Asesorías, mantenimiento, instaladores, consultoras, clínicas, centros técnicos y actividades con trato directo al cliente.
Caídas, daños en el establecimiento, mercancía, atención al cliente y situaciones donde un tercero puede reclamar.
Actividad con herramientas, equipos, instalaciones, reparaciones, montaje o entrega de productos a terceros.
Desde Occident, te explicamos dónde empieza y dónde termina cada garantía, qué capitales conviene revisar y qué exclusiones deben quedar claras antes de contratar.
Cuéntanos qué haces, dónde trabajas y qué contratos manejas. Preparamos un estudio sin compromiso.